Permíteme, esta vez no aguantaré la tentación, quiero comerme la manzana prohibida. Déjame que cometa los errores que hagan falta, que yo sola aprenderé a rectificar. No me hace falta depender de nadie para saber lo que está bien o mal, distingo lo bueno de lo malo y también tomé un camino equivocado. Aún queda mucho que perder.
¿Quién dijo que elegir es fácil? Sé a lo que me enfrento, no quiero vivir lento aunque muera en el intento. Amí me vale la regla de los 10 segundos. Aquí y ahora.
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